empleado-multitarea

El BIT (Organismo Internacional del Trabajo) publico en 2014 un informe donde constaba que 2,2 millones de profesionales  morían cada año en el mundo debido a un accidente o una enfermedad asociada a su trabajo. Esto equivale a 5000 personas al día!

Existen numerosas manifestaciones físicas y psíquicas que anuncian una saturación del estrés cercana al burn- out. Queremos  aquí ayudar a identificar estos primeros síntomas para alertar a la persona o a su entorno y que pueda tomar medidas preventivas anti-estrés.

Manifestaciones físicas de un próximo burn-out:

Pueden ser muy variadas: del simple dolor de estómago al riesgo cardiaco. Entre los signos más precoces están los problemas del sueño (insomnios: dificultad para conciliar el sueño o despertares de la mitad o fin de la noche) que conducen a tomar pastillas, los problemas de piel (alergias, picores, dermatitis), cansancio crónico, dolores en las cervicales, la espalda o el cuello, y también migrañas, mareos o vértigos….

Manifestaciones emocionales:

Sentimientos de desánimo o de tristeza, idas negras, ansiedad importante, pesimismo… estas manifestaciones no son específicas en sí, es su acumulación y repetición que señalan una situación de riesgo.

Manifestaciones cognitivas

El exceso de trabajo tiene consecuencias en el funcionamiento cerebral. Al ser excesiva y permanentemente solicitado, el cerebro se pone en estado de “sur-calentamiento”,  lo cual  puede provocar problemas de concentración o de pérdida de memoria. Cuando además baja la motivación, la persona puede desarrollar pensamientos negativos sobre su empresa y obsesionarse con ellos, al punto a veces de caer en un cuadro depresivo o, en ciertos casos extremos, de abandonar su empresa.

Manifestaciones comportamentales

A medida que la presión sube, las consecuencias en la vida cotidiana se hacen sentir con más fuerza. Puede ser al inicio una desgana interna (vestimentaria, descuido de la apariencia, desidia…) y externa (descuido de las actividades diarias y sociales…). Progresivamente la persona se aísla y se distancia del mundo que le rodea. Las consecuencias son posibles conflictos con los hijos, con la pareja, los amigos.. bajo interés en el trabajo y consumo de sustancias (alcohol, medicamentos..).

 

Pero ¿Qué es lo que puede conducir a tal escalada en los trastornos?

Del placer en el trabajo al agotamiento profesional, se observan 4 fases características que han detectado los especialistas dedicados a estudiar el burn-out. Estas fases pueden variar de una persona a otra,  dependiendo en parte del tipo de trabajo y del modo de relación con la jerarquía. No obstante estas 4 fases son relativamente constantes aunque en distintos grados.

FASE 1:  el disfrute en el trabajo:

Estado de flow: satisfacción profesional, interés, fuerte implicación, compromiso constante, plena aceptación de los aspectos negativos del trabajo y fuerte empeño en las tareas. Es el tiempo en el que el profesional tiene el sentimiento de ser bien valorado y recompensado por sus esfuerzos.

FASE 2: la sobre- implicación:

La motivación y la satisfacción siguen siendo altas. Sin embargo el campo del trabajo invade progresivamente toda la vida personal del trabajador que concede cada vez menos importancia a sus necesidades personales. La familia o el entorno empiezan a quejarse. Aparecen signos de cansancio físico y trastornos del sueño que son negados o minimizados por la persona.

FASE 3: el empecinamiento frenético

La idea de la satisfacción en el trabajo se esfuma progresivamente ante la acumulación de obligaciones. Crece sistemáticamente la ansiedad a la vez que disminuye poco a poco la auto-estima. La persona se muestra cada vez menos empática y aparecen signos negativos de comportamiento (desplantes hacia los compañeros, critica del management de la empresa…). La dedicación al trabajo se torna compulsiva, incluso en el ámbito privado.

FASE 4: el derrumbe (burn-out)

Última fase de un proceso que puede durar meses, incluso años. La persona se desmorona literalmente y siente que ha perdido toda su capacidad de iniciativa. Su carácter se encuentra fuertemente alterado y puede manifestarse negativamente hacia los compañeros, los clientes..

Este derrumbe de la personalidad afecta a todas las dimensiones del trabajador: psíquica, emocional y física. Puede culminar en un cuadro depresivo y necesitar un tratamiento médico y especializado.

Frente a este síndrome cada vez más presente en nuestras sociedades, conviene estar atento y prevenido y recordar que si bien el estrés es una reacción positiva de

Carmen Caillot

Directora de Conocimiento y Formación