Ser o no eficientes en nuestro trabajo diario puede suponer el éxito o el fracaso de un proyecto determinado. La eficiencia que, según la RAE es la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”, supone también hacer en el menor tiempo posible el mejor trabajo a nuestro alcance.

Si un trabajador es eficiente pondrá en funcionamiento una serie de mecanismos que darán vueltas a la rueda que es la empresa y hará que funcione mejor. Hay muchas maneras de conseguir hacer el trabajo en el menor tiempo posible.

En el programa de televisión de Televisión Española Aquí hay Trabajo dieron el pasado miércoles algunas pistas para hacer que la jornada laboral fuera lo más provechosa posible (y para que los trabajadores puedan disfrutar también de más tiempo para ellos mismos). Siguiendo a los gurús en materia de horarios Ignacio Buqueras y Jorge Cagigas, en el programa aseguraban que lo primordial para optimizar nuestro tiempo se reduce a:

– Ser puntuales: no sólo porque nos legitime a ser puntuales a la hora de salir, sino porque así aprovecharemos mejor nuestra jornada laboral al completo.

– Contar con una agenda: si lo que queremos es ser eficientes y no perder el tiempo no deberíamos dejar nada (que esté en nuestra mano) a la improvisación. Si hacemos un pequeño esquema con las tareas que debemos realizar por orden de importancia y con una estimación de lo que tardaremos tenderemos al orden y a la sistematización. Lo que hará nuestro día a día mucho más sencillo.

– Hacer cada cosa a su tiempo: si hacemos las tareas de una a una y de principio a fin no nos enredaremos en “picar un poco de cada” y no hacer nadad. Será beneficioso porque no nos estresaremos tanto y haremos las cosas mucho mejor (tanto en fondo como en forma).

– Mantener nuestra mesa ordenada y con todos los materiales a mano: aunque parezca un detalle, nos ayudará a organizarnos y a sentir cierto control de lo que ocurre a nuestro alrededor. Un espacio de trabajo lleno de caos no ayuda.

– A mayor distracción más dilación: el día, para bien o para mal, tiene las horas que tiene y si estamos enredando con las nuevas tecnologías o cualquier otro tipo de distracción perderemos un tiempo que podríamos estar aprovechando en dar lo mejor de nosotros mismos. El foco es muy importante para desarrollar proyectos exitosos.

– La importancia del NO: no debemos poner trabas al trabajo que nos mandan, tendríamos que aceptarlo con ilusión y como una nueva experiencia que nos hará crecer como personas y como profesionales. Igualmente, debemos estar legitimados a decir que no si la tarea nos supera o si, realmente, no vemos que podamos hacerlo según nuestros cánones de excelencia.

– Reducir los tiempos: a pesar de lo mucho que a todos nos gusta el café de media mañana, debemos ser conscientes que dilatar el tiempo que le dedicamos (al igual que a la comida o al tentempié de media tarde) lo único que hará será retrasarnos en nuestras tareas y, por consiguiente, seremos menos eficientes.

Para cerrar este post, tal y como hacían en Aquí hay trabajo, tan sólo nos queda preguntar cómo lo hacen las empresas cercanas a nosotros, ¿aprovechamos el tiempo de trabajo todo lo que podemos?

María José Pérez
Change Management y Community Manager
@InstitutoMym